UPCY: El arte de volver a crear
2020, tiempo libre y máquinas de coser, el momento “perfecto” para descubrir una nueva pasión.

Soy Manuela, upcycler, diseñadora empírica, chismosa titulada (o sea, periodista), teatrera, apneísta novata, productora audiovisual y la amiga más reggeatonera de mis amigos. Yo sé, too much.
Y hoy, te quiero contar cómo descubrí, y me descubrió, una de mis pasiones más grandes el Upclycling.
En el año de más amores y odios, el famoso 2020, la vida se detuvo para todos, no sabíamos qué pasaría con nosotros, menos con nuestros trabajos, y yo estaba en mi casa, viendo clases virtuales y aprendiendo a coser con ayuda de mi mamá y tutoriales de internet.
Mi mamá, Ana Teresa, siempre había amado la costura, era esa que le “cogía” ruedo a los pantalones de la familia, o que hacía cositas para la casa. Nada serio, ese solo era su hobbie, su trabajo era de oficina 7 - 5. Y yo, periodista, teatrera y en ese momento productora audiovisual en formación, me encontré con 2 cosas a las que jamás había prestado atención, una máquina de coser familiar y una fileteadora.
La fileteadora fue la que primero aprendí a manejar, yo sé, empecé al revés. Mi mamá, “antojada”, la había comprado, pero no tenía ni idea de cómo enhebrar 4 hilos y trabajar con hilo elástico, así que ese fue mi primer reto: aprender a usar la fileteadora. Leí manuales, vi tutoriales, dañé telas, y por fin descubrí cómo funcionaban las tensiones de los hilos y cómo podía usarla.
Pero ahora no tenía ni idea de cómo hacer una prenda y mi mamá nunca había hecho ropa desde cero. Entonces empecé a desbaratar mi ropa, en especial un top que me encantaba y era de tela elástica, todo hecho con fileteadora, perfecto. Y así fue que, desbaratando mi ropa, entendí cómo estaban hechas las prendas que más me gustaban.
Después de “calcar” los moldes venía el siguiente reto: conseguir telas en medio de pandemia, tuve que esperar mi día de pico y cédula y salir, en mi bici, a preguntar por los almacenes del centro de Medellín si sabían cómo se llamaba esa tela, dónde la podía conseguir, cuánto valía. Y claro, compré muchas telas para practicar.
Recuerdo que de ese top le hice varios a mis amigas y mi hermana, y hasta me atreví a variar el molde y hacer uno de cero totalmente y un body. También funcionó, todo quedó hermoso.
Pero acabó la pandemia y tuve que volver a trabajar. Lo cierto es que amaba mi trabajo, entonces volví motivada a él y, por supuesto, me alejé de la costura. Sin embargo, este era solo un proyecto al que le quedaban 4 meses, y al finalizar volví a verme en mi casa con más tiempo libre que antes.
Pero esta vez comencé un nuevo proyecto, monté una tienda de ropa usada para mujer en Instagram. Lo hacía como la mayoría de personas, buscaba la ropa en roperos, closets de amigos, familiares, el mío propio, tomaba fotos, videos, customizaba un poco algunas prendas, reparaba otras, publicaba, vendía y el proceso volvía a comenzar.
Muy lindo y todo, pero, unos meses después, me di cuenta que eso no era lo mío. No quería vender ropa usada, se me quedaba corto. No quería ir a roperos a buscar prendas. Y sentía que ya había personas muy tesas que tenían super claro cómo era el negocio. Así que paré.
Pero ahora tenía mucha ropa en mi casa que no quería usar y que ya no iba a vender y no sabía que hacer con eso. Y ahí, con un cajón lleno de ropa que no iba a tener uso, descubrí mi amadísimo upcycling.

Comencé haciendo corsets, todo un reto nuevo, vi tutoriales nuevamente, sobre todo en inglés, los gringos estaban ya muy lejos haciendo upcycling. Todavía. Pero ya en Latinoamérica hay gente muy top.
Hice el molde, corté, cosí y en ese primer corset cabían 2 Manuelas, me quedó enorme. Así que para el siguiente, que iba a ser mi estrén de cumpleaños, le pedí ayuda a mi mamá y entre las dos logramos un resultado hermoso, divino, no lo podía creer. Ese primer corset salió de una chaqueta Nike azul clara que estaba un poquito rota en una manga. Ya no lo tengo, pero era increíble. Y así empecé. A mis amigas les encantó, y a las amigas de ellas y a las chicas de la anterior página de ropa usada, porque sí, empecé a subirlo ahí. Saqué Drops de corsets, bolsos, algunos los customicé, teñí prendas, me equivoqué, los mejoré, todo al rededor de lo mismo crear con prendas ya existentes, no volví a comprar tela.
Y ahí creé lo que a veces llamo “mi monstruo”, el que con todas las prendas y a veces objetos que veo, me hace pensar “¿qué puedo hacer con eso?”, “si la corto… ¿en qué la puedo convertir?”. Y por eso tengo un cajón lleno de prendas para cortar y otro de retazos de las prendas que ya usé, y bolsas con cierres, botones, resortes, etiquetas, porque aquí nada se bota, todo sirve. Después de hacer corsets, hice bolsos, de muchos tipos. Y luego un día, vi algo en internet que llamó mi atención: hacían cosas con cajas de zapatos, bolsos, específicamente, y sin saber cómo, creé mi modelo de bolso, usando vinilo, una caja, un cierre y cuerdas, todo lo tenía ya en mi casa. Y ese ha sido uno de los resultados que más he amado.
Después creé otro modelo, que aún no he publicado, porta documentos, un llavero. Di talleres de cómo crear desde el upcycling. Y más recientemente hice otra de mis piezas favoritas. Una chaqueta que me hizo “aguar” los ojos cuando la vi terminada.
A veces no puedo creer lo que mis manos logran crear, así, por pura pasión, sin una formación académica completa, solo con tutoriales, cursos cortos y cientos de ensayos y errores. Pero siento que me apasiona tanto hacer eso que ya no me imagino una vida sin crear, sin cortar, sin coser.
Amo aportar al mundo un granito de creatividad, diferencia y amor por el planeta haciendo upcycling, convirtiendo prendas que probablemente van a ser “basura” en tesoros que nadie más va a tener. Y sueño con algún día hacerlo más grande, hacer drops, colecciones y piezas que vayan mucho más allá de la ropa, obvio, sin dejar de hacer ropa. Pero es que las posibilidades son tan infinitasss….

¿Será que dejaré mi trabajo formal para solo hacer upcycling? ¿Será que volveré a hacer grandes drops? ¿Será que tendré mis colaboraciones soñadas?
Descubrámoslo juntos en la próxima temporada de mi vida creativa.
Espero que tú que estés leyendo esto algún día tengas una prenda o un objeto de upcycling hecho por mi, y si tienes ropa top, que se rompió, se quemó o se manchó, o simplemente no te representa, búscale otro uso, y si no, dámela… ya veremos qué hacemos con eso.
Abracitoooosssss. Con amor, Manu.